Desde hace décadas, esta cooperativa ha sido el motor de un territorio y el guardián del auténtico Ajo Morado con IGP, cultivado con el mismo respeto, esfuerzo y orgullo que caracterizan a las familias que la integran.
La Cooperativa El Santo combina sabiduría agrícola tradicional con una apuesta por la innovación y la calidad.
Si la tierra es la base de nuestro trabajo, las mujeres son su esencia.
En la Cooperativa El Santo, ellas ocupan un papel fundamental en todas las etapas del proceso: desde la manipulación y selección del ajo hasta los puestos intermedios y la propia dirección. Su dedicación, precisión y capacidad organizativa han sido, y siguen siendo, claves para el éxito del proyecto.
Nuestro compromiso no se limita al producto: abarca también la sostenibilidad, la transparencia y el bienestar de las personas. La cooperativa trabaja con criterios éticos y medioambientales, aplicando prácticas agrícolas respetuosas y fomentando una economía circular que genera empleo estable y valor en la comunidad.
Detrás de Alicina hay un equipo diverso y comprometido, formado por agricultores, técnicos, ingenieros agrónomos, especialistas en control de calidad, personal de producción y un grupo de gestión que coordina cada detalle con profesionalidad y cercanía. Este equipo combina experiencia y juventud, conocimiento técnico y amor por la tierra, creando un equilibrio perfecto entre tradición e innovación.
Seguir cultivando un producto honesto, saludable y con alma. Seguir apostando por la innovación sin olvidar nuestras raíces. Seguir dando voz a quienes hacen posible que Alicina exista: las personas que día a día ponen su esfuerzo al servicio de un proyecto común.